El origen de esta palabra no
proviene ni griego ni del latín sino reside en la definición de una propiedad
física de la materia: “la capacidad de un material elástico para
absorber y almacenar energía de deformación”; actualmente es mas comúnmente
utilizado su significado en psicología.
La capacidad de resiliencia fortalece
la autoestima, delante de una serie de obstáculos, y aún siendo estas de gran
fuerza i magnitud, se sacan fuerzas de donde no hay, desconocemos los recursos
que poseemos hasta que unas circunstancias adversas nos obligan a utilizarlos:
imaginemos la muerte de un familiar, un accidente fatídico, un desastre natural
(un huracán, inundaciones, tsunamis…) un claro ejemplo es la película “lo
imposible”.
Personalmente definiría la propiedad
de la resiliencia como la capacidad que tenemos de crecer ante lo desconocido;
me viene a la memoria una frase “no sabías que era imposible y por eso lo
hiciste”.
A los ajedrecistas a veces nos pasa, que cuando no hemos
calculado suficiente una combinación táctica o una posicional; o simplemente
que hemos hecho una jugada pirotécnica (un sacrificio) que no sirve; pues como no queremos rendirnos
i abandonar la partida encontramos fuerzas de donde no las hay, con un ataque
demoledor para crear problemas al contrario, y crear huecos o casillas débiles
en la fortaleza de nuestro rival y destruirlo; y arrebatarle la partida.
Me ha gustado una frase que resume lo
que quiero expresar de E. Chávez y E. Yturralde, que transcribo literalmente de
Internet:
“ La resiliencia es la capacidad que
posee un individuo frente a las adversidades, para mantenerse en pie de lucha,
con dosis de perseverancia, tenacidad, actitud positiva y acciones, que
permiten avanzar en contra de la corriente y superarlas.”
Lo realmente impresionante del ser
humano, son sus capacidades sin límite para asegurar su crecimiento y
supervivencia .
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